viernes, 28 de marzo de 2014

Erasmus: mi pequeña ventana al mundo.

Somos pasajeros de un viaje llamado vida.
Buenos días aventureros,

Hoy he querido dedicarle la entrada al European Community Action Scheme for the Mobility of University Students, más conocido como Programa Erasmus. Y digo Erasmus, como cualquier otro programa de intercambio universitario o laboral. Hablo del Erasmus, porque es el que yo conozco. Pero la idea importante, es que creo que este tipo de programas ha influido notablemente en las generaciones más jóvenes. Y es que, a parte de suponer uno de nuestros primeros contactos con el mundo, nos ha enseñado a ver un mundo donde las fronteras no tienen tanta importancia. Y seguramente en muchos casos, nos ha quitado miedo, y acelerado nuestra decisión a la hora de irnos a trabajar al extranjero.
Si me preguntasen qué ha significado para mí el Erasmus, se me llenaría la cabeza de ideas, pero la boca se me quedaría vacía. Ha significado tantas cosas que no sabría cómo explicarlo: cambios de perspectiva, apertura de mente, replanteamiento de principios vitales… Y sobre todo aprender a ser feliz, feliz en todo el amplio, ancho y profundo sentido de la palabra. 

Pero también significó mi puerta al mundo. Me ayudó a descubrir lo maravilloso que es. Me encendió la llama de la curiosidad por conocer más. Aprendí, que por muy lejos que estés de casa, y en un principio te pueda parecer extraño, y tengamos esas costumbres y culturas diferentes, que nos diferencian y nos enriquecen, al final todos somos iguales: personas.
Y la verdad es que esto no lo digo por quedar bien. He llegado a entender el sentido de estas palabras.

Además, las amistades que se hacen en un Erasmus no son normales. Es como si se acelerara el proceso de amistad por mil. Ya que a los pocos meses que estás allí llegas a sentirte como en casa, y a tus amigos los consideras tu familia allí. Son tópicos fáciles de explicar pero difíciles de entender si no se han vivido. Además, ni qué decir tiene cuando después del Erasmus tienes amigos repartidos por mitad de Europa, se vuelve a ampliar tu mundo y tu realidad al visitarlos.

Puede ser que sea casualidad. Y que que esta generación que hemos podido disfrutar de programas (Erasmus, Munde, Leornado, cualquiera que sea...) y hayamos visto nuestros horizontes abiertos, no haya influido en el tema de la movilidad internacional. Puede ser que ésta sólo sea debida a la mejora de los transportes y las comunicaciones. Está claro, todo ayuda, pero al menos, en casos como el mío ha influido indudablemente.

Sea lo que fuere, está claro que es  un buen sitio para empezar a descubrir el mundo. Por lo que recomiendo encarecidamente este tipo de programas a todos aquellos que tengan la suerte de poder disfrutarlos. Me da pena que se estén reduciendo los presupuestos para estimular este gran intercambio cultural. Aunque puedo entender que en estos momentos de crisis haya cosas más importantes a las que destinar el dinero público. Pero desde luego, sí que se deberían mantener los acuerdos entre universidades para que aquellos que estuvieran dispuestos a hacer el gran esfuerzo económico de ir siguieran yendo. Lo que se unió en nombre de Erasmo de Rotterdam, no debería romperlo nadie.

A todos los que tengais la oportunidad, id sin dudarlo. Nunca la vida os va a dar la oportunidad ni las condiciones de vivir una experiencia como la que supone el Erasmus.


¡Feliz finde a todos!

=D


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