viernes, 14 de febrero de 2014

¡Stop Tortolitos!

Buenos días aventureros,



Foto vía Pinterest
Sí, hoy es San Valentín, el "día del amor". Después de llevar publicando acerca de este tema lo que llevamos de mes, hoy debería tener preparado un súper post amoroso para culminar. Sin embargo, he pensado cambiar un poco el rumbo de las publicaciones anteriores. 

Es verdad que por lo que he podido saber, los post de este mes han gustado bastante, sobre todo las historias reales y, de hecho, hasta han servido de inspiración, como a Bodas con Encanto. No puedo ocultarlo, todo esto me anima poco a poco a seguir escribiendo en el blog. 

Pero pensando en todo el mundo, también es verdad que habrá muchos que no estén enamorados y todo esto les canse un poco.

Yo no es que sea fiel defensora de San Valentín, nunca lo he sido especialmente. Pero, como ya sabéis, me ha servido de excusa para traeros estos temas que están a la orden del día. A su vez, soy perfectamente consciente del gran movimiento antisanvalentiniano que existe. 


Como casi siempre, en esta vida encuentro la virtud en saber estar en la mitad de los extremos (sí como Aristóteles, aunque yo en realidad aprendí a ser así por mi madre, no por él). 

Es decir, no soy partidaria de utilizar San Valentín como mero reclamo comercial.  Pero a su vez he oído demasiadas veces aquello de: "San Valentín es una tontería, el amor se demuestra todos los días". Que me perdone esa gente, pero eso es algo más que obvio. 

Cuando tienes la suerte de estar enamorado demuestras tu amor todos los días, dices te quiero todos los días y tienes detalles con tu pareja todos los días, y San Valentín se convierte en una excusa más para seguir siendo pegajoso como un chicle, porque es lo que te apetece. Me parece que puede servir para hacer algún plan especial con la pareja o tener detalles que tengan un significado para los dos. 

Y todo esto lo estoy diciendo yo, que soy la primera que va a pasar San Valentín sola. Creo que la gente que se pone de forma tan rebelde en contra de esto suele ser gente herida. Por eso, hoy quería dedicarle la entrada a toda esa gente single, porque entiendo perfectamente que cuando estás dolido por amor no te apetece estar todo el día entre corazoncitos.  Y que nadie se haga el durito, vamos a ser sinceros...

Creo que es importante saber cerrar etapas cuando pasa algo así,  y dar la bienvenida a la siguiente. Se que no es fácil, pero cuanto más tardemos en cerrar viejas heridas más tiempo necesitaremos para abrirnos a nuestra nueva vida. 

No te estoy diciendo que te pongas "a buscar" a ese alguien especial, creo que no debe ser así. Las mejores cosas (las especiales, aquellas por las que merece la pena vivir) pasan cuando menos te lo esperas y cuando no las buscas. 

Se que puede sonar a tópico, pero es verdad: antes de tener pareja hay que aprender a vivir "solo" y a ser feliz con ello. Debemos encontrar nuestra propia estabilidad emocinal, sin depender de nadie. Y es que podemos ser felices independientemente de los demás, porque la felicidad reside en uno mismo (hay que entender bien este concepto, se que puede costar un poco). 

Es verdad que cuando estás ilusionado con alguien es una felicidad que se puede comparar a pocas, pero hay mil cosas y experiencias que se pueden vivir fuera de eso. Simplemente son etapas. Pero siempre conviene tener claro que tener pareja no es un requisito para ser feliz sino un perfecto complemento para la vida de cada uno que así lo elija.

Aún así, está claro, que muchas veces sufrir una desilusión por amor es casi inevitable. Muchas veces conocemos a alguien que nos parece perfecto y ponemos todas nuestras esperanzas en esa persona para que las cosas salgan bien porque creemos que puede ser esa persona especial, pero por un motivo o por otro se acaban torciendo las cosas y nada acaba como deseamos.  

Es muy normal sentirnos desilusionados, esto sucede porque la idea que nos habíamos hecho en un principio no corresponde con la realidad (esa persona no es como esperabas que fuera, "la idealizamos") o esa persona finalmente decide que no quiere seguir conociéndote. En cualquier caso, el tiempo siempre está a nuestro favor: el tiempo lo cura todo. 

Quizá esa persona no era tan perfecta como creíste. O quizá sí, pero no era perfecta para ti: hay algo que hace que no encajéis del todo, que no os hayáis entendido. Vamos, que la persona perfecta debe entenderte a la perfección y llevaros bien, tiene que ser algo especial, que fluya sólo, que no tenga que ir a empujones, donde cada uno de los dos disfrute tanto como el otro. Una vez leí que el amor es como el agua que fluye: si intentas agarrarlo se escapa. cuanto antes te des cuenta de todo esto mucho mejor

Y sobre todo, nunca te preguntes porqué. Algo muy común al acabar una relación amorosa de cualquier tipo es preguntarse constantemente el porqué, qué sucedió para que todo se rompiera, ¿porqué cambió de opinión? Porqué quería estar contigo y ahora no… La verdad es que no sirve de mucho atormentarse con esta pregunta porque en la mayoría de los casos no va a tener respuesta por varias razones:

  1. Ni la persona misma sabe ese porqué (está echa un lío), 
  2. Ha dejado de sentir amor por nosotros (y para esto no existe un porqué, no sabemos por qué dejamos de querer a alguien al igual que no sabemos porqué empezamos a quererlo) 
  3. Y tristemente en muchos otros casos la otra persona no se va a atrever a darnos el verdadero porqué. 

Así que lo mejor será que no nos desesperemos en intentar entender algo que muchas veces no tiene explicación. Aquí os dejo un fragmento del libro Tengo Ganas de Ti, de Federico Moccia, y ya va la segunda vez que nombro a este hombre en mi blog (no cobro comisión) ;), pero es que ejemplifica claramente de esto de lo que os hablo:


“Y otra vez.... Otra vez tú. Pero no teníamos que volver a vernos... Y siento todo mi dolor. Lo que no sé, lo que no he vivido, lo que ahora me falta. Para siempre. ¿Cuántos brazos te han estrechado para convertirte en lo que eres? Cuánta razón tienes. Qué cierto es. Qué importa. Al fin y al cabo, ella no me lo dirá, por desgracia. Por eso me quedo en silencio. Y la miro. Pero no la encuentro. Entonces voy a buscar esa película en blanco y negro. Toda una vida. Esas noches pasadas en el sofá. Lejos. Sin conseguir darme una explicación. Arañándome las mejillas, pidiendo ayuda a las estrellas. Fuera, en el balcón, fumando un cigarrillo. Siguiendo después ese humo hacia el cielo, arriba, más arriba aún… Allí, donde precisamente habíamos estado nosotros. Cuántas veces he nadado en ese mar nocturno, me he perdido en ese cielo azul, llevado por los efluvios del alcohol, con la esperanza de encontrarla otra vez. Arriba y abajo, sin tregua. La primera estrella a la derecha y después todo recto hasta la mañana. Y otras muchas y a todas les preguntaba. Y a mi alrededor ese silencio de estrellas entrometidas. El ruido molesto de mis lágrimas agotadas. Y yo estúpido, buscando y esperando encontrar una respuesta. Dadme un porqué, un simple porqué, cualquier porqué. Pero qué idiota. Ya se sabe. Cuando un amor se acaba se puede encontrar todo, excepto un porqué.”


El post de hoy se sale un poco de la temática del blog, pero me gusta contemplar todas las caras de una moneda. 

En cualquier caso, feliz San Valentín a todos: solteros, casados, ennoviados, amantes o no de San Valentín. ¡Está claro que la polémica está servida!

¡¡Un super beso para todos!!

=D

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